Responsabilidad afectiva: ¿qué es y cómo aumentarla?

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Se trata de un aspecto clave si queremos tener relaciones sanas.

Desde Noelia Pérez Psicóloga, explicaremos, en este artículo, qué es la responsabilidad afectiva, y te mostraremos algunos consejos para poder aumentarla.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

La responsabilidad afectiva puede definirse, a grandes rasgos, como ser responsable tanto con las emociones, pensamientos y sentimientos de los demás como con los propios. Teniendo en cuenta en todo momento que lo que hacemos y decimos tiene siempre consecuencias en otras personas.

Algo que se debe tener en cuenta es que se puede hablar de “irresponsabilidad afectiva” cuando alguien tiene un patrón reiterado de falta de responsabilidad afectiva. En otras palabras, que de vez en cuando actuemos de forma irresponsable no significa que tengamos irresponsabilidad emocional.

Otro aspecto a considerar es que se ha normalizado muchas conductas que no cumplen con la responsabilidad afectiva, pero esto no quiere decir que sean normales. Por ejemplo, tenemos la costumbre de contestar en diversos casos “tú verás”. Esto, en ocasiones y dependiendo del contexto, no suele ser una respuesta responsable a nivel afectivo.

¿Cómo aumentar la responsabilidad afectiva?

Si quieres tener una correcta responsabilidad afectiva, te aconsejamos que sigas las siguientes pautas:

  • Desarrolla la empatía: la empatía y el respeto son dos de las premisas de la responsabilidad afectiva. Por una parte, para desarrollar la empatía es fundamental desarrollar la escucha activa, no prejuzgar a la gente e intentar entenderte tanto a ti mismo como a los demás.
  • Desarrolla el respeto: es importantísimo que aprendas a respetar las opiniones y necesidades de otras personas, aunque no estés del todo de acuerdo con ellas. Si esas personas no hacen daño a nadie con sus opiniones, debemos respetarlas.

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  • Desarrolla las habilidades sociales y la comunicación asertiva: las personas que tienen responsabilidad afectiva son aquellas que son asertivas. Por ello, es esencial desarrollar la asertividad.
  • Analiza las consecuencias de tus actos: una persona que tiene responsabilidad afectiva sabe analizar cuáles son las consecuencias de sus actos. Por ello, es fundamental que, antes de actuar, te pares a reflexionar cuáles son las consecuencias de las cosas que dices o haces.
  • Aprende a incluir los conflictos en el día a día: discutir siempre no está bien, pero en las relaciones no todo es perfecto. Por ello, que se creen conflictos de vez en cuando es saludable y tenemos que aprender a vivir con ellos. Evitar los conflictos o generarlos siempre que tenemos ocasión no son indicadores de una buena responsabilidad afectiva.

La responsabilidad afectiva es algo que para muchas personas es desconocido. No obstante, es crucial, puesto que es uno de los pilares para tener relaciones sanas tanto con los demás como con uno mismo.

Desde Noelia Pérez Psicóloga esperamos que este artículo te haya sido de utilidad. Ahora bien, si crees que necesitas ayuda de un profesional para este o cualquier problema relacionado, llámanos. Estaremos encantadas de ayudarte.

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