Aprende a perdonar en 5 pasos

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¿Cuántas veces nos dejamos llevar por el rencor? ¿Durante cuánto tiempo más vas a seguir dejando que el resentimiento coarte tu paz interior? ¿Te unirías voluntariamente a unas cadenas para arrastrarlas el resto de tu vida?

Pues esto es lo que sucede cuando no perdonamos. Por supuesto, no es sencillo perdonar, y mucho menos aprender a perdonar lo imperdonable. Por ello, desde Noelia Pérez Psicóloga te explicamos cómo hacerlo.

Claves para aprender a perdonar

Imagina una herida física en la piel. Como sabes bien, toda herida necesita de un procedimiento para su curación: desinfectar, suturar, curar y cuidar. Pues una herida emocional no es menos, sino que también necesita de un tiempo que no es otro que el que tú requieras, así como de entrar en contacto con el dolor para poder sanar y ayudar a cicatrizar. Este proceso, complicado, pero también enriquecedor, cuenta de cinco pasos fundamentales.

1.   Acordarse del daño

Pensar en lo que ocurrió, en todo aquello que forma parte del pasado, pero que sigue latente en el presente. Trata de acordarte de los hechos objetivos tal cual sucedieron, centrándote no tanto en la persona, sino en su comportamiento; tomando distancia. Para ello, puedes realizar una lista o descripción de lo ocurrido como si lo estuvieras viviendo en una película.

2.   Empatía

La empatía es la capacidad de ponernos en el lugar de la otra persona. Así que intenta atender a las razones o motivos por los que esa persona se comportó como lo hizo, sin que ello implique justificar o legitimar ese daño. Cuando nos abrimos a otras realidades, la ira se apacigua.

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3.   Altruismo

Para perdonar es bueno acordarse de alguna que otra vez en la que nosotros hayamos hecho daño y reconocer que no somos siempre justos ni moralmente superiores, sino que también nos hemos sentido culpables y que, en ocasiones, hemos sido perdonados.

4.   Compromiso

Perdonar es comprometerte con tu bienestar. No es tanto una acción dirigida al otro, sino hacia uno mismo. No implica olvidar ni cambiar la historia, pero sí trabajar para avanzar. Para ello, puede servirte escribir una carta del perdón en la que agradezcas la capacidad para sentir enfado y en la que te despidas del odio.

5.   Perdonar e integrar

Engancharse al perdón e integrar esta práctica en nuestra vida. Cuando reescribimos la historia desde un marco alejado del odio y de la sed de justicia, la herida no desaparece, al igual que no lo hace una cicatriz física.

No obstante, esta sí que se ha sanado y ahora forma parte de nuestra historia de vida, de nuestra piel; y como tal permanecerá en nuestro recuerdo y en nuestro corazón, pero nos habrá cambiado: el perdón habrá cultivado sabiduría y crecimiento. 

Esperamos que este artículo te haya sido de utilidad para aprender a perdonar. Si tienes alguna duda o cuestión sin resolver, contacta con nosotros. Desde Noelia Pérez Psicóloga estamos a tu disposición para ayudarte en todo lo que necesites.

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